Carolina Torres
La pastelería inclusiva es aquella que se adapta a las necesidades y estilos de vida de todas las personas. No se trata solo de hacer un postre rico, sino de que todos puedan comerlo sin riesgos y sin sentirse excluidos.
Tradicionalmente, la pastelería está hecha con 4 alérgenos principales: harina de trigo (gluten), huevo, lácteos y azúcar refinada. La pastelería inclusiva busca reemplazar esos ingredientes por alternativas seguras y sabrosas.
Los 3 pilares más comunes:
1. Sin azúcar: Pensada para personas con diabetes o resistencia a la insulina. Reemplazamos el azúcar por alulosa, tagatosa o dátiles. No es lo mismo que "light".
2. Vegana: Sin ningún ingrediente de origen animal. Nada de huevo, leche, mantequilla ni miel. Usamos leche de almendras, aceite de coco, aquafaba (el agua de los garbanzos) que reemplaza al huevo, y chocolates 70% cacao.
3. Sin gluten y sin lactosa: Fundamental para celíacos e intolerantes. Usamos harinas de almendra, avena certificada sin gluten o harina de arroz, y bebidas vegetales.
¿Por qué es importante hoy?
En Chile, más de 1 millón de personas viven con diabetes y la intolerancia a la lactosa afecta a más del 60% de la población adulta. Además, el veganismo creció más de un 350% en los últimos 5 años. Ya no es una moda, es una necesidad real del mercado. Como futuros gastrónomos, no podemos ofrecer solo una opción. Incluir es también un acto de hospitalidad. Mismo sabor, misma presentación, pero para todos.


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